El-aire-se-serena

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5.11.06

Yo, Sinhué...

Una tremenda bronca de Trenzas y su castigo al "cuarto oscuro" (me ha eliminado de su lista de preferencias y me ha confinado en "Amigos olvidados", o algo así), me obligan a regresar a mi blog. Un año, más o menos, que no entro en él. Si me preguntó el porqué de esta deserción, las excusas y las buenas razones se me acumulan. Pero Trenzas tiene razón. Aquí estoy de nuevo, sólo estoy, no sé qué decir, pero aquí estoy.

Leo el comienzo de una vieja novela que siempre ha estado en mi casa: "Yo, Sinhué, hijo de Senmut y de su esposa Kipa, he escrito este libro. No para cantar las alabanzas de los dioses del país de Kemi, porque estoy cansado de los dioses. No para alabar a los faraones, porque estoy cansado de sus actos (...). Es, pues, para mí solo para quien escribo. (...) Porque el hombre que escribe y, más aún, el que hace grabar su nombre y sus actos sobre la piedra, vive con la esperanza de que sus palabras serán leídas y que la posteridad glorificará sus actos y su cordura".

En esta mañana otoñal de domingo, se nos a retirado el sol, poco a poco. Un buen momento de calma para escribir. Pero sólo escribiré para mí, como el buen Sinhué, aunque por motivos bien distintos: ¿querrá alguien leerme? ¡Eh! ¿hay alguine por aquí cerca?

27.11.05

DHUODA

Sigo con la galería de mujeres espectaculares que vivieron en la Edad Media y a quienes la historia ha ignorado. Leonor de Aquitania fue un faro de luz y el centro de muchas polémicas, pero hubo otras que pasaron inadvertidas pese a su gran categoría intelectual y humana. Algunas mujeres tenían un íntimo contacto con la cultura y a ella se dedicaban: eran las monjas. En sus monasterios, pese a que la historia sólo adjudica el mérito a los varones, trabajaban en sus vastas bibliotecas y copiaban códices que protegían la cultura de su destrucción, en años tan revueltos. Pero también algunas que vivían los avatares y conflictos de la sociedad civil llamaron la atención por su cultura.
Dhuoda vive en el siglo IX y no se parece en nada a Leonor de Aquitania. Es una joven de salud frágil y delicada, lo que no le ha impedido recibir una instrucción notable. Conoce muy bien la Biblia y los textos de los Padres de la Iglesia, así como los eixemplos, farsas y fabliaux de su época. Su afición por las matemáticas, el griego y el latín le va a resultar muy útil. Pero no es una intelectual ajena a las actividades de una mujer de mundo. Es activa, observadora, le gusta jugar a las damas y siente una curiosidad especial por la orfebrería, le fascina el arte del joyero cuando funde, lamina y trabaja el oro.
Para su marido, Bernardo de Septimania, ella fue una verdadera joya. Ambos se vieron envueltos en los turbulentos conflictos entre los nietos de Carlomagno, a quien Dhuoda conoció. Carlos el Calvo, Luis el Germánico, Lotario y Pipino de Aquitania se disputan el imperio carolingio. Entretanto, ella redacta un "Manual para mi hijo" en el que vuelca todo lo que, a su entender, ha de conocer un joven noble. Lo redacta en latín, simultaneando la prosa y el verso. Porque Dhuoda ya tiene dos niños: Guillermo y Bernardo, y desea, sobre todas las cosas, que sean cultos y honrados, y que lleven con honor el noble apellido de la familia. Ella reivindica el derecho a educar a sus hijos. Su argumento es el siguiente: ¿quién mejor que una madre, que ha llevado a su hijo nueve meses en su vientre, le ha parido con dolor y le ha amamantado, puede comprender y encaminar a un niño?
Anécdotas, narraciones con moraleja, enigmas, acrósticos, “memorialines” matemáticos para enseñar a contar, consejos apoyados en textos bíblicos y patrísticos, citas de clásicos grecolatinos y de autores actuales... Todo un mundo cultural del medievo en manos del pequeño Guillermo. La maestra se muestra tierna y respetuosa con su joven alumno (“Te ruego y te sugiero...·, “Te exhorto, hijo mío...”) y los consejos tienen un tono sorprendentemente positivo: “Ama a Dios, ama a tu hermano menor, ama a tu padre (...) ama y te amarán”. Le recomienda a los peregrinos, huérfanos, viudas y gentes sin recursos: “Mantente dispuesto a actuar para aliviarlos”. Una cosa la alegra sobremanera y es sentirse dos veces madre de sus hijos: madre por haberles dado la vida del cuerpo y madre por haberse involucrado en la maravillosa tarea de abrir sus mentes y sus corazones.
Pero las cosas se complican. Tras el nacimiento de Bernardo, la salud de Dhuoda se resiente y ya no puede seguir a su marido en sus constantes desplazamientos. Se queda sola en Uzés, señora en su feudo, regentándolo y defendiéndolo. Para resistir el sitio de la marca de Gotia, se endeuda gravemente con banqueros cristianos y judíos, a los que va pagando con no pocos sufrimientos. El adolescente Guillermo está “encomendado” al rey Carlos, es decir, es su rehén. El pequeño Bernardo ha partido con su padre, que cree así poder protegerle mejor de los peligros que acechan a la familia. En Toulouse, en el año 884, los avatares políticos conducen al cadalso a Bernardo de Septimania. El dolor de Dhuoda no tiene consuelo cuando también el joven Guillermo, de 23 años, es decapitado por alta traición.
No se conoce cuál fue el final de la vida de esta mujer singular. La historia sí recoge datos sobre su hijo menor, el pequeño superviviente. Se trata de Bernardo Plantevelue, padre de Guillermo el Piadoso, quien en el año 910 fundó uno de los mayores focos culturales europeos: el monasterio de Cluny. Si el "Manual para mi hijo" no condujo a la felicidad y la honra a su primogénito, el nieto superó con creces los objetivos que había planteado la abuela. Así encontró su mejor culminación el primer tratado de educación escrito en Francia.
Sin embargo, en los manuales franceses, sólo se cita como pioneros a Rabelais y a Montaigne. Regine Pernaud, la historiadora que aporta los datos biográficos sobre Dhuoda, se pregunta por qué ha sido olvidada. Y vosotros ¿qué creéis?

6.11.05

Leonor, Eleonora, Nora, Eleonora, Elanor...

Así podremos llamar a la infantita cuando la saquen de paseo. A raíz de este nombre tan inesperado, se han desatado cantidad de evocaciones de Leonores antiguas, con corona incorporada, más o menos decididas, discretas, descocadas y majestuosas. La que se ha llevado la palma es Leonor de Aquitania, la que fue hermosa reina de Francia e Inglaterra e inspiró los más bellos poemas trovadorescos de Amor Cortés de la Europa medieval. Aunque le encantaban las fiestas, los torneos y las Cortes de Amor, fue tal vez más dotada para la lucha y la política que para la cortesía, lo que le costó dieciséis años de prisión. En fin, toda una fiera.
A raíz de tantos comentarios, he vuelto a una espléndida biografía del personaje, breve, documentada y sabrosa, obra de Regine Pernaud, una historiadora francesa. A mí me divierte especialmente el espectáculo que organizó, casi octogenaria, con motivo de su viaje a Castilla, en el año 1.199 (?), para visitar a su hija Leonor y a su yerno, el rey. Gracias a su influencia, su nieta Blanca se casó con el rey Luis de Francia, una alianza matrimonial muy ventajosa para Castilla. La corte se encendió de curiosidad y entusiamo con la llegada de la anciana reina, una figura legendaria que había gozado de una nutrida hueste castellana de enamorados de amor cortés que, sin conocerla, le habían consagrado su servicio y sus poemas. Algunos supervivientes (ya muy longevos) acudieron a verla, seguramente apoyados en un bastón o conducidos por sus familiares. Ella apareció, majestuosa y ricamente vestida. Su actitud pudo parecer distante pero era debida a la fragilidad del abundante maquillaje, que se resquebrajaba cuando el rostro mostraba la expresividad que siempre la caracterizó. Deseo a la pequeña Leonor, infanta de España, una vida menos tumultuosa.
Y así, me ha entrado la curiosidad y he retomado otro librito genial de Regine Pernaud: "La mujer en la época de las catedrales". ¡Qué mujeres las de la Edad Media! Ahora mismo hablaría de Clotilde o de Duhoda pero... ¡otra vez será!

22.10.05

My tailor is rich

Trenzas dice que estoy un poco élfica y cuenta no sé qué mentira sobre que pienso en Legolas o en Aragorn. Ahí podrías acercarte a la verdad, joven, en la segunda opción. Pero nada más lejos de la realidad. Lo de élfica viene porque he "perpetrado" un disparate. Estoy aprendiendo quenya. Bueno, eso de aprender se verá, lo que pasa es que me he liado en un montón de declinaciones, conjugaciones, normas y excepciones, formaciones de plural y no sé qué otras historias. ¿Motivo? La cabra. Trenzas cree que ella sola tiene la exclusiva pero somos muchos los que guardamos, más o menos en la sombra, algún ejemplar de ganado extraño.

Todo vino por un texto que leí en un periódico, firmado por alguien que añadía "Psiquiatra" a su nombre y apellidos. Cuando vi semejante aclaración, procuré saltarme el dichoso artículo pero me fue imposible. El tal decía que, para mentenerse tranquilo y risueño ante los acontecimientos mundiales, nada major que dedicar un tiempo a la semana a desarrollar alguna tarea absolutamente inútil, y desarrollarla con plena conciencia de su inutilidad. Hasta hace tres años, cuando iba unos días al pueblo de mi padre en verano, me lanzaba a hacer mermeladas de toda fruta que caía a mi alcance. Pero comprendo que no es una actividad inútil porque la gente se la comía, yo la primera. De modo que sigo con la manía, pero no me sirve como protección contra el desmadre mental, así que, al plantearme la necesidad de estudiar inglés (¡ignorante de mí!), opté por el quenya. Dejaremos el "my tailor is rich" para más adelante. La cabra.

14.10.05

El-aire-se-serena

LLUVIA BRUJA

Imposible describir la "hora bruja" en mi ciudad y en el mar que la preside. Esperaré unos días a que la lluvia nos dé un respiro, porque la hora bruja tiene la luz del sol que lo traspasa todo: las piedras romanas, el aire azul, todo. Esperaremos. Pero aquí la lluvia también vale lo suyo. Las calles que rodean la mía están en obras, las aceras, levantadas, montones de cables rojos y amarillos como gusanos patriotas (por el color, claro) casi se nos enredan en los pies cuando pasamos. Lo mejor de todo es atravesar las pasarelas de madera que unen el asfalto cuarteado con las tiendas. Es como en una película de Indiana Jones, el carrito vacilante, lleno de verduras, el periódico que sobresale, la mano firme y la victoria final. Contra todo pronóstico, no he caído ni una vez en esa especie de agujeros que excavan por orden del Ayuntamiento. A saber qué están buscando. El caso es tocarnos la nariz. Ahora todo está cubierto de una tierna masa fangosa que haría más suave cualquier caída. En fin.
Sigue lloviendo y desde la ventana veo a una señora en bata acolchada que se asoma a la suya. Se nota que no tiene nada que hacer y, por un momento, me ha contagiado. Ahora las dos flores del hibisco de mi balcón son más rojas y cuando pare de llover, todo estará más limpio y más claro. Qué bien. Qué bien, este rato con vosotros.

4.10.05

Escribo, luego existo

Eso mismo. Dicen que el ser humano se define como una máquina que emite de forma intermitente buenos propósitos incumplidos. Yo quería escribir amenudo, palabra, pero... ¿Qué novedades en el horizonte? El sábado vi el mar muy de cerca. Vivo en una ciudad frente al Mediterráneo y lo veo desde mi habitación, desde la sala de estar y desde la cocina. Es de una belleza extraordinaria, de un azul vivo durante el día, tras el blanco y los colores claros de las edificios que me separan de él. Al atardecer, todo empieza a cambiar lentamente y la puesta de sol es un espectáculo, a veces glorioso y a veces de una suavidad que envuelve. Pero el sábado, cuando bajé al puerto, era pura calma y luz. ¡Qué suerte tengo, Dios mío! Otro día hablaré del mar a la "hora bruja".

24.9.05

¿Aprenderé?

Pues nada de "volver a empezar". Los buenos propósitos se van al agua. Una buena "blogger" me incordia para que retome esta página, pero yo ya me he ido de picos pardos por otras webs, escribiendo de todo, incluso interviniendo con comentarios a los textos de Trenzas, Sherezade, Julio... Y de escribir aquí, nada. Y no es que no tenga nada que decir, pero no soy capaz de estirar más el tiempo. ¿Aprenderé de los que he citado más arriba y de tantos cuyos blogs visito sin dejar tarjeta? Una cosa sé desde hace años : soy tan limitada que he de tener paciencia conmigo misma si no llego a más. Amigos a quienes leo, gracias por todo, y tal vez , un día de estos, deje unas líneas en vuestros bloggs.